¡Atacan los troyanos!
Si usted opera con su entidad financiera a
través de Internet, le aconsejamos que extreme las precauciones para evitar
convertirse en víctima de las nuevas modalidades de estafas, fraudes y delitos
“on-line”. Los troyanos bancarios están atacando.
Pueden estar grabando sus movimientos
Un troyano (nombre que ha inspirado el famoso
Caballo de Troya) es un programa, aparentemente inofensivo, que llega a nuestro
ordenador de manera encubierta, se instala y realiza determinadas acciones que
afectan a nuestra confidencialidad. En el caso de los troyanos bancarios, su
objetivo es, al igual que con el “phishing”, conseguir hacerse con las claves
con las que accedemos a nuestro banco por Internet. Pues bien, últimamente se
han detectado varios troyanos que realizan un vídeo de la pantalla del usuario
mientras éste se identifica para entrar en su banco on-line. En otras palabras,
es como si estuvieran grabando con una cámara oculta nuestros movimientos, en
concreto las cifras y letras de nuestras claves y datos que tecleamos o que
introducimos con el ratón. De esta forma el atacante obtiene nuestras
contraseñas.
Extreme la vigilancia
Ante este tipo de “ciberdelincuencia”
cada vez más sofisticada, cada vez resulta más difícil ponerse a salvo. Por
ello, conviene extremar las precauciones en la medida de nuestras
posibilidades. Así, resulta fundamental seguir unas cuantas recomendaciones
técnicas básicas como hacerse con un buen antivirus para su ordenador,
procurando mantenerlo actualizado, y con un competente firewall personal (un software que se complementa con
los antivirus para ofrecer la máxima seguridad en sus comunicaciones vía
Internet). El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a través de su
entidad pública www.red.es pone a disposición
de cualquier usuario ciertas herramientas gratuitas para ayudarle a defender su
conexión y que usted se puede descargar de la dirección indicada (en concreto
pinchando en el modulo “Servicios” y, dentro de éste, en “Alerta
antivirus”. Por otro lado, también conviene aplicar el sentido común
cuando naveguemos por Internet o cuando abramos nuestro correo electrónico.
P.ej. si usted es cliente de una entidad financiera “on-line”, lea
minuciosamente los consejos de seguridad de su página web; guarde sus claves de
acceso en secreto y no se las facilite a nadie (las entidades nunca solicitan a
sus clientes que les informen de sus claves y datos a través del correo
electrónico) y acceda siempre a sus intermediarios financieros por Internet
tecleando usted mismo su dirección en lugar de recurrir a enlaces
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