En España, es la denominación utilizada para las obligaciones del Estado. La inversión mínima es de 1.000 euros. El Estado español suele emitir deuda pública cada mes, con vencimientos a 1, 3, 5, 10 y 15 años.
El rendimiento de la deuda pública es incluso superior al de la mayoría de emisores privados de obligaciones, la liquidez es bastante mejor que la de muchas obligaciones del sector privado; la seguridad es máxima, gracias a la garantía del Estado.