Se trata de una cifra fija que cada vecino debe aportar cada mes para contribuir a los gastos presupuestados a comienzo del año para el conjunto de la Comunidad de propietarios. Es un concepto importante puesto que determina la obligatoriedad de contribuir o no de los vecinos disidentes en el caso de determinados acuerdos sobre gastos extraordinarios. Por ejemplo, si una comunidad decide por mayoría la repoblación de su jardín con plantas venidas de un vivero, los que votaron en contra de dicha medida estarán obligados a contribuir al pago si la parte que les corresponde no excede de tres mensualidades ordinarias. En caso contrario, no están obligados a participar en los gastos.