Sector automovilístico
Bolsa de Nueva York • 37,80 USD
Riesgo : 5
El grupo americano va mejor, pero la
recuperación aún no ha acabado. Obligado a seguir recortando costes, GM tiene
que impulsar urgentemente sus ventas y generar liquidez. Si a usted no le tiembla
el pulso, puede apostar un 5% de su cartera a este valor, barato pero muy
arriesgado.
Compre con ánimo especulativo (ISIN: US3704421052).
De la necesidad, virtud
A finales de 2005, General Motors (GM),
primer constructor automovilístico del mundo con marcas como Opel, Saab,
Cadillac, Chevrolet, etc., registró una pérdida de 18,70 USD por acción. Viendo
resurgir el fantasma de la quiebra, el grupo tomó al toro por los cuernos y
realizó una drástica cura de adelgazamiento en su actividad auto en Norteamérica:
redujo la capacidad de producción en un 30% y 35.000 empleos saltaron por la
borda (un 20% de los efectivos norteamericanos). La medida dio sus frutos y a
finales de 2006, los costes totales se habían reducido en 6.800 millones de
dólares (algo más de lo previsto) y el coste de producción por vehículo se
recortó en 2.000 USD. GM dejó de perder cuota de mercado en EE UU y en el
cuarto trimestre de 2006, el resultado de la división auto americana
registró una clara mejoría (aunque seguía en números rojos). Tras la venta de
otras actividades (créditos), el negocio del automóvil ya supone la principal
fuente de ingresos de GM (98%). El ejercicio 2006 se cerró con una pérdida de
3,55 USD por acción. Sin contar los resultados extraordinarios, el grupo obtuvo
un beneficio de 3,88 USD. La liquidez generada por la actividad auto
registró una mejoría, pero el déficit con los gastos persiste (3.800 millones
de dólares, frente a los 8.200 millones en 2005).
¡Efectivo ya!
La actividad auto de GM sufre una
grave falta de liquidez para financiar inversiones o mimar al accionista
(dividendos, recompra de acciones propias). Ahora bien, para financiar su plan
de relanzamiento, GM ha tenido que vender el año pasado un 51% de su “vaca
lechera” de los últimos años, su filial GMAC (crédito al consumo, hipotecario y
auto), y privarse así de una buena parte de sus ingresos futuros. El grupo
tiene que encontrar lo antes posible la forma de mejorar la generación de
efectivo, ya que para este año están previstas fuertes inversiones (9.000
millones de dólares). Sea como fuere, el 2008 ya estará marcado por la falta de
liquidez.
Vender menos, ganar más
La principal preocupación de GM es relanzar
las ventas, sin olvidar la rentabilidad. Los nuevos modelos han sido bien
recibidos. Y el grupo ha cambiado de estrategia: mientras que antes buscaba
vender el mayor volumen posible de vehículos y para ello ofrecía jugosos
descuentos (sobre todo a empresas de alquiler de vehículos), ahora hace más
hincapié en el cliente particular. Una estrategia que le permitió en 2006
reducir significativamente el montante de descuentos (un 17% menos que en 2005)
y que proseguirá este año, en detrimento de la cuota de mercado pero en
beneficio de los márgenes. Además, las reducciones de costes continúan: en 2010
los gastos fijos no podrán representar más que el 25% de los ingresos (frente
al 30% en 2006). Por último, la compañía espera alcanzar con los sindicatos
este verano un acuerdo favorable sobre pensiones y recorte de los costes
laborables, lo que ha sido bien recibido por la cotización. Con todo ello, el
grupo tendría que ser capaz de anticipar mejor la evolución del mercado. Hasta
ahora, su tamaño se lo impedía y el grupo así lo ha reconocido finalmente
reservándose la posibilidad de deshacerse de una de sus ocho marcas americanas.
Riesgo muy elevado
El partido aún no está ganado. Podría ser
que la renovación de la gama y la reducción de costes no basten para remontar
el vuelo de forma duradera. Y es que los clientes, algo escarmentados por las
malas experiencias en el pasado sobre la calidad de los coches, no van
necesariamente a morder el anzuelo, ahora que el precio de los carburantes está
por las nubes. Además la competencia no se queda de brazos cruzados: Toyota
prevé revisar de nuevo su modelo de producción, ya de por sí muy rentable, y
proseguir con la reducción de costes. En estas condiciones, la cuota de mercado
de GM podría llegar a reducirse y verse en la imposibilidad de generar
suficiente liquidez como para financiar el desarrollo de su actividad (p.ej.,
las inversiones necesarias para reducir el efecto contaminante de los
vehículos. Le atribuimos por tanto a la acción el nivel más elevado de
evaluación del riesgo (5).
Buen camino, pero peligroso
GM ha elegido sin duda el buen camino, pero
la meta queda aún lejos. A corto plazo, el lanzamiento de nuevos modelos en EE
UU tendría que estimular las ventas. Pero la competencia, que hace mella en los
mercados occidentales muy maduros, podría seguir reforzándose. Tras los muy
malos resultados del primer trimestre (por las dificultades del mercado
inmobiliario americano, las pérdidas en la actividad auto) hemos
rebajado nuestras previsiones de beneficio por acción a 3 USD en 2007 (4,60
antes) y a 3,50 USD en 2008 (frente a 5,20). A pesar de ello, la acción nos
parece barata y creemos que merece una apuesta especulativa dentro de nuestra
cartera modelo de acciones.