Deutsche Bank, ¿comprar o vender?
En el pasado número de Dinero Quince la
acción de Deutsche Bank abandonaba nuestra cartera modelo de acciones. Al mismo
tiempo, en otra parte de la revista, recomendábamos comprarla. ¿Se trata de un error?
¿Cuál es entonces el consejo para el banco germano?
Barata, con vistas al largo plazo
A la hora de dar un consejo a largo plazo sobre
cualquier acción, utilizamos un modelo de análisis que emplea varios criterios
calculados por nuestros analistas: previsiones de beneficio, dividendos a largo
plazo, nivel de riesgo, diversas variables financieras (cash-flow, valor
contable…), etc. Este modelo compara entre sí todas estas variables para todas
las acciones de nuestra selección y ofrece una valoración para cada acción de
ellas (desde “muy barata” a “muy cara”). Las acciones baratas y muy baratas
merecen un consejo de compra, las correctas de mantenimiento y las caras y muy
caras de venta. Nuestro modelo tiene ya una larga historia tras de sí y ha
demostrado sobre el terreno que a largo plazo funciona. Así por ejemplo, el
conjunto de las acciones con un consejo de compra obtiene un rendimiento mucho
mejor que el de las de venta. En estos momentos, Deutsche Bank es una acción
que nos parece barata y por ello, con una visión de largo plazo (más de cinco
años), merece un consejo de compra para aquellos inversores a los que los
altibajos propios de la cotización no les asusten.
Pero fuera de nuestra cartera
Nuestra cartera modelo de acciones es una
selección de compañías con la que, una vez añadido el subjetivismo
(experiencia, conocimiento de mercado, intuición) de nuestro equipo de
analistas, esperamos que un pequeño inversor pueda obtener el mejor rendimiento
posible para sus ahorros. Así nuestros analistas, tomando como punto de partida
dicha valoración a largo plazo, seleccionan de entre las acciones baratas y
correctas un conjunto de ellas dando mayor o menor peso a unas u otras en
función del interés a corto plazo de dicha acción y de las perspectivas del sector
al que pertenecen. Y aunque es imposible acertar siempre, los resultados hablan
por sí solos: tras cumplir su mayoría de edad, nuestra cartera de acción
presenta un rendimiento anual medio cercano al 19% en sus 18 años de vida.
Así pues, es lógico pensar que no todas las
acciones baratas vayan a estar dentro de nuestra cartera y que es posible que
alguna de ellas salga de la misma, aunque se merezca un consejo de compra a
largo plazo. Es el caso precisamente de Deutsche Bank y de Barclays, que han salido
recientemente de nuestra cartera no porque se hayan puesto caras, sino porque
consideramos oportuno reducir el peso del sector bancario - del 20 al
15% – y porque dicho cambio permitía al mismo tiempo sacar a la luz unas
pérdidas que nos servirían para compensar fiscalmente otras ganancias y reducir
de esta forma la factura del IRPF del año que viene.
Por consiguiente, abandonar nuestra cartera
quiere decir en este caso vender (es la única forma de sacar a la luz
minusvalías fiscalmente hablando). Ahora bien, si usted acaba de comprar
acciones de Deutsche Bank, no acumula pérdidas con ellas y no le importa asumir
un poco más de riesgo al mantener ese 20% en el sector bancario, entonces puede
interpretar ese “salir de la cartera” como mantener sus acciones, pero ya fuera
de nuestra cartera modelo.