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Duración de la inversión
En general el dinero que se invierte en acciones y obligaciones es aquel del que se puede prescindir durante al menos diez años. Estas inversiones presentan un cierto riesgo que debe usted repartir en un periodo de tiempo suficientemente amplio. Cuanto más largo sea el plazo durante el cual mantiene su inversión, más arriesgada podrá ser la inversión que usted elija -se dispone así de un mayor margen de recuperación en caso de eventuales pérdidas-, y por tanto, mayor será el número de acciones que podrá incluir en su cartera. A cambio también obtendrá un mayor rendimiento.
La inversión en acciones no está por tanto exenta de riesgo. Para poder participar en los beneficios de la empresa de la que compra acciones será necesario que ésta obtenga beneficios y además que esté dispuesta a distribuirlos. Por otro lado, nada le asegura que el precio de la acción vaya a subir después de su compra. Nadie puede predecir el precio al que la podrá vender.
Las obligaciones, sin embargo, son inversiones a un tipo de interés fijo. El Estado, la empresa, o el organismo internacional a los que usted presta su dinero le compensarán con un interés anual (el cupón). Además, conocerá desde el principio la cantidad que le será pagada al vencimiento.
Prima de riesgo
Resulta fácil comprender que nadie correría ese riesgo adicional existente al invertir en acciones, si no existiese la posibilidad de un rendimiento más elevado. En otras palabras, los inversores quieren ser remunerados por el riesgo que corren. Esto es lo que se llama la prima de riesgo. Estudios estadísticos realizados para periodos de tiempo superiores a 10 años y en diversas bolsas han demostrado que el inversor en acciones obtiene un rendimiento medio aproximado (dividendo más subida de la cotización) superior en un 3,5% anual al rendimiento obtenido con las obligaciones del Estado.
Si una obligación del Estado le da, por ejemplo, un rendimiento neto fijo del 5% anual y conoce el montante que le devolverán al vencimiento, usted tendrá tendencia normalmente a suscribir esta obligación en lugar de comprar acciones cuyo precio puede fluctuar enormemente en el corto plazo. No obstante, si su intención es invertir a largo plazo, le conviene tener más acciones en su cartera. Tendrá que tener paciencia y mantener su confianza, ya que en ciertos momentos, el rendimiento de sus acciones podría ser inferior al de las obligaciones, e incluso negativo, pero en otros momentos podría ocurrir todo lo contrario. Puede estar seguro de que después de 10 años la inversión en acciones se revelará más interesante que la inversión en obligaciones.
En cualquier caso, otros perfiles a más corto, 5 años, o largo plazo, 20 años, también tienen su respuesta dentro de Dinero15. Para ello no deje de visitar el módulo " ¿Qué estrategia global seguir?".

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