Busca en el sitio:  

Azioni
Fichas detalladas
Comparativas sectoriales
Fondi
Fichas detalladas
Nuestros fondos recomendados
Tablas comparativas

Inversiones de bajo riesgo

Antes de contratar
Tablas comparativas
Inmuebles
Encuestas urbanísticas
A través de acciones
A través de fondos
Documentos tipo inmobiliarios
Test básico: Inmuebles
Test avanzado: Inmuebles
Calcule el valor de su piso
Cartera global financiera
Cartera global con inmuebles
Calculadoras

En qué invierto en mi caso?

Elegir intermediario
Valore sus acciones
Didctico
Fiscalidad - Guía Fiscal y Separata Foral
A tener en cuenta
Dinero 15 alerta
La OCU actua
Documentos tipo
Enlaces de inters


Composición de su cartera

Existen dos posibilidades para aplicar de forma correcta la distribución de la cartera que le proponemos regularmente en nuestra rúbrica de "Nuestra cartera": bien compra individualmente acciones y obligaciones; bien compra participaciones de un fondo.

La diferencia entre acciones y obligaciones ya la hemos tratado en puntos anteriores. Veamos ahora lo que se entiende por fondos de inversión. Los fondos son instituciones de inversión colectiva. Los gestores de la institución -gestoras de bancos, cajas de ahorros y otros intermediarios financieros- reúnen sumas de dinero de los inversores y a cambio les entregan una o varias participaciones.

El capital reunido se invierte en acciones, obligaciones o bien a corto plazo, según la política seguida por los gestores. Puede por lo tanto elegir el fondo que le interese en función de las inversiones que éstos realicen y en función de su propia cartera.

¿Comprar directamente o a través de un fondo?
Para que usted pueda realizar su elección entre inversión directa o indirecta a través de un fondo le detallamos a continuación sus respectivas ventajas e inconvenientes.

Acciones y obligaciones directamente

Ventajas

  1. Se puede obtener un buen beneficio... si, en su momento, se eligió bien. Si una acción sube de precio, por ejemplo tres veces más que el resto de las acciones de la bolsa en la que cotiza, y usted compró dicha acción en el momento oportuno, su beneficio habrá sido mucho más elevado que si hubiese comprado, por la misma cantidad, 8 o 10 acciones distintas.

  2. Las comisiones son menos elevadas: se ahorrará las comisiones de gestión y depósito que cobran los gestores de los fondos por realizar la selección y gestionar su cartera.

  3. Puede especular y aprovechar los "chivatazos" procedentes de fuentes bien informadas.

  4. Comprando obligaciones a largo plazo se puede especular mejor que con fondos, si usted piensa que se producirán bajadas de tipos de interés.

  5. Se puede recuperar una parte importante de los impuestos que paga la empresa mediante la deducción por dividendos (no deje de visitar nuestro módulo de " Fiscalidad").

Inconvenientes

  1. Si se limita a una serie de acciones, y finalmente su elección resultase ser menos interesante de lo esperado, estará usted en desventaja respecto a otro inversor que hubiese invertido, a través de un fondo, en un abanico mayor de acciones.

  2. Cuando usted se ocupa de la gestión de su cartera tiene que hacerlo todo: comprar, cobrar los cupones, seguir la evolución de la cotización... Esto requiere tiempo y energía.

  3. Las acciones extranjeras exigen un mínimo elevado para poder invertir (a partir de unos 1.800 euros). Si desea comprarlas y sus posibilidades no se lo permiten, deberá renunciar a ello. En efecto, si invierte muy poco dinero, los gastos mermarán en exceso la rentabilidad que pueda obtener.

  4. Los intermediarios no aprecian las órdenes de venta en pequeñas cantidades y la comisión mínima que cobran a veces es muy elevada.

  5. Los intereses de las obligaciones se declaran en el IRPF lo que las hace totalmente desaconsejables como forma de canalizar la inversión en renta fija para las personas que pagan impuestos. Son preferibles los fondos de inversión de obligaciones.

 

A través de fondos

Ventajas

  1. El riesgo de realizar una mala operación es muy limitado: la cartera de los fondos está tan diversificada que la posibilidad de que todas las inversiones que la componen vayan mal es prácticamente nula.

  2. El comprador de participaciones de un fondo no debe preocuparse por su gestión. Los gestores del fondo se ocupan de todo en su lugar.

  3. Los fondos de renta fija cobran los intereses de las obligaciones y no pagan apenas impuestos por ello, de forma que los intereses se acumulan al capital y vuelven a producir nuevos intereses. El efecto fiscal es muy positivo, por ello toda inversión en renta fija a largo plazo debe canalizarse a través de los fondos de inversión y no comprando directamente las obligaciones.

  4. En general, la inversión mínima necesaria para formar parte de un fondo de inversión no es muy elevada. En la mayoría de los casos está al alcance de los pequeños inversores.

  5. Los fondos que reinvierten sus beneficios permiten al ahorrador acogerse a un régimen fiscal favorable: se acumulan los intereses sin tener que pagar impuestos. En efecto, los fondos pueden ser de dos tipos:

    • de reparto: cada año pagan un cupón cuya retención es del 15% según la fiscalidad vigente en 2004 y resulta por tanto poco interesante fiscalmente (de ahí que apenas existan este tipo de fondos en España);

    • de acumulación: mucho más interesantes, ya que los intereses no se reparten y no hay que pagar impuestos. En efecto, en lugar de distribuir los beneficios, los fondos reinvierten ese montante bruto y el valor del fondo aumenta cada vez en la cantidad reinvertida. A medida que pasan los años la plusvalía obtenida (la diferencia entre el precio de compra y el de venta), que tributa como ganancia patrimonial. Además, si usted necesita una cantidad anual, en vez de cobrar un cupón, es mejor vender unas participaciones, de forma que se obtenga el dinero deseado. Por ejemplo, puede vender todos los años participaciones por valor de 3.600 euros, lo cual tiene un mejor tratamiento fiscal que cobrar ese dinero en forma de intereses.

  6. El régimen fiscal de los traspasos de fondos permite cambiar la inversión de uno a otro sin tener repercusiones fiscales.

Inconvenientes

  1. La gran diversificación de las inversiones que realizan los fondos excluye la posibilidad de obtener fuertes plusvalías: los incrementos de unas acciones se ven contrarrestados por las pérdidas de otras.

  2. El inversor paga comisiones de gestión anuales que en España son todavía muy altas.

  3. No puede aprovechar los "chivatazos": no tiene ningún poder de decisión sobre la composición de la cartera del fondo.

¿Cuál elegir?

Las ventajas e inconvenientes que les acabamos de detallar deberían permitirle elegir la fórmula más adecuada a sus necesidades.
Concretamente, el inversor:

que desee realizar el máximo de plusvalías,
que disponga de al menos 6.000 euros,
que pueda soportar una pérdida a corto plazo,

puede decantarse por una inversión directa en acciones y quizá en obligaciones. Si para ello se basa en los consejos de D15, en nuestra opinión podrá albergar esperanzas de obtener mejores resultados que la media de la bolsa. Además, los consejos de inversión individuales representan la mayor parte de todas las recomendaciones de D15.
Sin embargo, hay que tener siempre presente que en este terreno es imposible garantizar un resultado determinado. Insistimos además en el hecho de que nuestras previsiones se basan en previsiones de resultados medios. El inversor que opte por seguir nuestra cartera modelo se conformará, pues, con obtener algo más de la media del mercado.

También es posible compaginar nuestra cartera con inversiones individuales. Puede por ejemplo invertir el 80% de su patrimonio según nuestra cartera y el 20% restante individualmente. De este modo, tendrá usted la posibilidad de aumentar el rendimiento total de su cartera. Nuestros consejos quincenales le ayudarán a ello.
Sin embargo, el inversor que no disponga del tiempo necesario o no le interese gestionar su cartera, que no quiera o no pueda correr grandes riesgos y/o que disponga de un pequeño patrimonio, su mejor elección sería la de los fondos de inversión.

También es posible combinar ambas fórmulas. Puede, por ejemplo, confiar la mayor parte de su cartera a los gestores de fondos, e invertir una pequeña parte (por ejemplo, un 10%) usted mismo. Una buena manera de combinar prudencia con un cierto toque especulativo.

 

Gastos

A usted mismo, en persona, le resultaría imposible comprar acciones, obligaciones o fondos de inversión. Deberá pasar forzosamente por un "intermediario financiero", es decir, una sociedad o agencia de bolsa, un banco o una caja de ahorros. Estos intermediarios se encargarán de ejecutar sus órdenes de compra/venta. Toda operación bursátil conlleva unos gastos. Para hacerse una idea de ellos, le detallamos a continuación los gastos que le cobrarán para las operaciones más corrientes:

Acciones:

  • para las acciones españolas y para las extranjeras que cotizan en la Bolsa de Madrid hay que contar como media con un 0,6% de gastos por operación si compra a través de un banco o una caja de ahorros, y de un 0,3% si compra mediante sociedades de valores y bolsa (en la “Línea OCU Bolsa”, el acuerdo alcanzado por la OCU exclusivamente para sus socios (902 343 344) el coste de compraventa de acciones españolas es de tan sólo el 0,125%).

  • para las acciones extranjeras que cotizan en bolsas extranjeras, los gastos varían mucho de unas a otras. Infórmese previamente en su intermediario financiero. Evitará de este modo desagradables sorpresas, ya que los gastos pueden llegar a ser elevados, principalmente en el caso de órdenes para pequeñas cantidades. En los mejores casos suelen ser de un 3% con un mínimo que puede alcanzar los 48 euros.

Obligaciones:

  • en la emisión: en principio no existen gastos, aunque conviene que se informe antes de realizar su compra.

  • mercado secundario: en la compra en bolsa hay que contar como media con un 0,5% de gastos por operación si compra a través de un banco o caja de ahorros, y de un 0,2% si compra mediante sociedades de valores y bolsa.
    Tanto en el caso de las acciones como las obligaciones, los bancos o cajas cobran, aparte de los gastos arriba mencionados, unos gastos de custodia o depósito que oscilan entre un 3 y un 10 por mil. Asimismo, cobran una comisión -que puede llegar a ser del 4 por mil- por la gestión del cobro de dividendos y cupones.
    Tenga en cuenta, además, que muchos bancos le cobrarán por estas comisiones, en cualquier caso, una cantidad mínima (entre 6 y 30 euros).

Fondos (comisiones más habituales, ya que algunos cobran comisiones más elevadas):

  • gastos de suscripción: los fondos españoles no suelen tener, mientras los fondos extranjeros suelen cobrar alrededor de un 2%;

  • gastos de gestión: en fondos de renta fija, 1,5%; y en fondos de acciones, 2,5%; atención a este último gasto ya que se repite cada año (en Europa estos gastos son mucho más bajos, en torno a un 0,5%);

  • gastos de reembolso: ninguno, si mantiene su inversión como mínimo entre 6 y 18 meses según los fondos. Un caso aparte es el de los fondos garantizados que suelen cobrar una elevada comisión de reembolso durante toda su existencia.


Seguimiento de la cartera

La composición de la cartera puede variar en función de numerosos factores económicos y financieros que evolucionan constantemente. En esos casos disminuimos el peso de una partida en beneficio de otra.
Tan sólo efectuamos dichos cambios en el caso en que la plusvalía esperada sea mayor que los gastos ocasionados por la compra/venta. Por lo tanto, no debería modificar la composición de su cartera cada vez que se lo propongamos, más bien debería hacer antes unos cuantos cálculos.
En la práctica lo más conveniente es que adapte su cartera en el momento en el que disponga de dinero contante y sonante (liquidez).


 

 
Página principal Arriba Versión para impresión