El
primer trimestre del año ha inyectado una buena dosis de optimismo a los
inversores, según se desprende de nuestro índice de confianza
trimestral.
Confianza en máximos
Según se desprende de los resultados de esta
última encuesta realizada durante la tercera semana de marzo, ese escepticismo
con el que los inversores se despidieron de 2005 se ha convertido en entusiasmo
pues su grado de confianza en lo que respecta a la evolución futura de su
situación financiera personal ha repuntado hasta al alcanzar su cuota más alta
(índice 144,8), batiendo a su anterior máximo registrado en septiembre de 2004
(índice 144,5). Recordemos que este índice lo construimos con una escala que va
desde 0 (máxima desconfianza posible) a 200 (confianza total), con un valor
medio de 100 que correspondería a una percepción de estabilidad y que marcaría
la diferencia entre estar dispuesto a aumentar las inversiones (si es mayor de
100) o a reducirlas (para valores menores de 100).
Al pensar que sus ingresos mejorarán, el
inversor de a pie se muestra ahora mucho más dispuesto a invertir su nuevo
ahorro. De hecho, resulta significativo que algo más del 45% de los inversores
(frente p.ej. al 28% del trimestre pasado) se muestren predispuestos a realizar
nuevas inversiones, decantándose sobre todo por las acciones (índice 122,7) y
por los inmuebles (índice 119,5).
EVOLUCIÓN DE NUESTRO ÍNDICE DE CONFIANZA:
INVERSIONES EN GRAL., ACCIONES Y R. FIJA
Al confiar en que sus ingresos personales irán
a más, los inversores están más dispuestos a realizar nuevas inversiones ((l.
superior), decantándose por las acciones (l.intermedia) que les siguen
resultando más atractivas que la renta fija (l.inferior).
Diversificar es de sabios
Creemos que una
sabia diversificación entre inmuebles, renta fija y acciones, en la que primen
estas últimas, es el mejor sistema para que, al tiempo que se intenta sacar el
mayor provecho posible a sus ahorros, no se corran riesgos innecesarios.