En
2007, conforme el inversor español fue percatándose de que los días de vino y
rosas en el ámbito financiero e inmobiliario llegaban a su fin, su confianza
respecto a una eventual mejoría de sus finanzas personales fue degradándose. Y
así hasta encarar ahora los próximos doce meses con un elevado grado de
escepticismo, que no pesimismo.
Ver las orejas al lobo
Según nuestro último índice de confianza
correspondiente a diciembre de 2007 (realizamos nuestra encuesta durante la segunda
semana de dicho mes), los inversores españoles encaran los próximos doce meses
con mucho escepticismo. Su grado de confianza respecto a la evolución de sus
finanzas personales durante los próximos doce meses ha vuelto a deteriorarse
(índice 114,5 frente p.ej. al 118,5 del trimestre anterior) siguiendo la tónica
emprendida desde primeros de 2007. Un año en el que el pequeño inversor pareció
ver las orejas al lobo. Tras el susto de esa hecatombe bursátil aparentemente
sin sentido con la que inauguramos el ya difunto 2007, después de ver cómo allá
por la primavera los tipos emprendían la senda alcista, tras asistir en verano
a la crisis de las hipotecas de alto riesgo en EEUU, a la crisis de liquidez de
los mercados financieros y llegar a finales de año con unos precios al consumo
disparatados, no resulta sorprendente que la confianza de los inversores
españoles haya ido cayendo hasta situarse en su nivel más bajo desde marzo de
2002, es decir desde que empezamos a elaborar este índice. No obstante, esta
degradación de la confianza del inversor español no significa que sus
perspectivas sean negativas. Primero, porque este índice sigue superando la
barrera de los 100, esto es la frontera entre una visión optimista y otra
pesimista de la situación de cara a los próximos doce meses. Y segundo, porque
si bien en esta ocasión cerca de un 30% de los inversores prevé que sus
finanzas personales se deteriorarán, más del 50% confía en que mejorarán (y
cerca del 20% cree que se mantendrán estables).
Apretarse el cinturón
Ante este escepticismo acerca del futuro de
sus ingresos, resalta el hecho de que esto no les frene a la hora de invertir
ya que piensan hacerlo en mayor medida que hace unos meses. El 118,2 que marca
el índice de inversiones es el nivel más alto desde marzo de 2006. En efecto,
la mayoría (casi el 60%) van a mantener sus inversiones como hasta ahora, pero
el 36,4% las aumentará. Lo que denota que el esfuerzo para capear el temporal
se hará en nuestros hogares bajo la forma de un menor consumo y un mayor
ahorro.
En todo caso parece que el mercado
inmobiliario, a pesar de que a nuestros ojos ya no es tan atractivo, sigue
teniendo sus adeptos pues su índice recupera el 106,7. Eso sí, el ladrillo se
coloca definitivamente como tercera opción tras las acciones y la renta fija,
al recuperar esta última un brillo que no había tenido hasta ahora. Así, las
acciones siguen siendo el destino favorito de los inversores. No obstante, de
esta encuesta se desprende que cada vez son más aquellos que, quizás buscando
algo más de calma ante los fuertes bandazos bursátiles, se decantan por la
inversión en renta fija que, con un índice 110,4, ha robado la segunda plaza a
los inmuebles en el “ranking” de preferencias de los inversores. Es más, muchos
de ellos hacen gala de conservadurismo al tener la intención de aumentar sus
inversiones en el mercado de renta fija (más del 20% frente al 15% de
septiembre de 2007 o al 10% de junio de dicho año).
Prudente diversificación
Una prudente y sabia diversificación entre
inmuebles, renta fija y acciones es sin duda la mejor forma de sacar el mayor
provecho a sus ahorros sin correr riesgos innecesarios. En concreto, si usted
desea consultar nuestras carteras con inmuebles, puede hacerlo en nuestra
revista inmobiliaria OCU-Fincas y Casas. En cuanto a nuestra cartera
modelo global, vea en D15 nº 379 pág. 2 nuestros últimos retoques, dedicamos un
mayor peso a las acciones con respecto a la renta fija. Recuerde asimismo que
en nuestro boletín especializado en fondos de inversión, Dinero y Fondos,
puede consultar otras ocho carteras modelo para otros tantos perfiles de
inversor, según el horizonte temporal y el riesgo que se esté dispuesto a
asumir.
|
ÍNDICE DE CONFIANZA DE
LOS INVERSORES (*) |
|
Confianza en (1) |
Año 2005 |
Año 2006 |
Año 2007 |
|
|
Marzo |
Junio |
Sept. |
Dic. |
Marzo |
Junio |
Sept. |
Dic. |
Marzo |
Junio |
Sept. |
Dic. |
|
Finanzas |
136.7 |
131.0 |
139.7 |
124.2 |
144.8 |
130.7 |
136.0 |
136.0 |
120.7 |
134.5 |
118.5 |
114.5 |
|
Inversiones |
114.5 |
110.3 |
119.8 |
109.9 |
123.7 |
107.2 |
111.7 |
109.7 |
117.7 |
120.8 |
109.3 |
118.2 |
|
Inmuebles |
107.8 |
108.0 |
107.8 |
107.3 |
119.5 |
105.3 |
105.7 |
104.2 |
106.7 |
107.0 |
100.2 |
106.7 |
|
Acciones |
109.8 |
105.3 |
110.7 |
107.3 |
122.7 |
105.0 |
106.5 |
108.2 |
110.5 |
109.7 |
108.0 |
112.8 |
|
Renta fija |
103.0 |
103.3 |
103.3 |
102.0 |
114.5 |
103.8 |
101.3 |
104.3 |
101.5 |
102.5 |
105.5 |
110.4 |
|
(*) Este índice ha sido construido con una
escala que va desde 0 (máxima desconfianza posible) a 200 (confianza
total), con un valor medio de 100 que correspondería a una percepción de
estabilidad y que marcaría la diferencia entre estar dispuesto a aumentar
las inversiones (si es mayor de 100) o a reducirlas (para valores menores
de 100). (1) Los próximos doce meses. |