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El grueso de los gastos que soporta el
partícipe de un fondo de inversión es la retribución que paga al gestor del
fondo por gestionar la cartera del mismo. Habida cuenta del considerable
mordisco que estas comisiones de gestión pueden dar a la rentabilidad final
que pueda lograr el participe, sobre todo si invierte a largo plazo, la forma
en la que los gestores pueden verse retribuidos por su labor es, por lo
tanto, esencial.
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COMISIONES DE GESTIÓN
Cuando usted compra un fondo de inversión,
está delegando la gestión de la cartera del mismo, esto es qué acciones,
obligaciones… comprar y en qué cuantía, a unos profesionales que, a su vez,
reciben una remuneración por su trabajo. Esta remuneración se denomina comisión
de gestión y debería ser mayor cuanto mejor lo hagan sus gestores y más
complicada sea su labor. Así p.ej. un fondo monetario en el que la gestión
no tiene misterio alguno debería tener unas comisiones mucho más bajas que las
de un fondo de acciones. Legalmente estos gastos están limitados al 2,25% anual
sobre el patrimonio del fondo si se cobran en función sólo del patrimonio,
al 18% de los resultados si se cobran en función de las ganancias
obtenidas por el fondo (comisiones variables, llamadas por algunos “de éxito”)
y hasta el 9% de los resultados y el 1,35% del patrimonio si tiene una forma
mixta de cobrar comisiones.
¿según los resultados?
A primera vista, el hecho de que un gestor
reciba su retribución en función de los resultados obtenidos puede parecer
positivo pues servirá como acicate para hacer ganar más al partícipe e
indirectamente a sí mismo. Sin embargo, este sistema presenta dos problemas.
El primero reside en la forma de cálculo. ¿Qué pasaría si un
fondo que cobrase una comisión de gestión variable del 10% de los resultados
cayera un 20% (de 100 euros a 80 p.ej.) y luego volviera a subir un 20% (de 80
a 96)? En tal caso, podría darse la paradoja de que el gestor se llevase un 10%
de esos 16 euros de subida, esto es 1,6 euros, por conseguir… ¡que el partícipe
pierda dinero!
Pues bien, para evitar que un partícipe
tenga que pagar una comisión de gestión según unos resultados que no ha
disfrutado, legalmente se establecen dos sistemas de imputación de
comisiones sobre resultados (que se establecerá en el folleto del fondo).
DOS MÉTODOS DE CÁLCULO
Las marcas de agua…
Según este sistema, se toma como referencia
un valor liquidativo (VL) que se denomina marca de agua. Mientras que el
fondo sube la gestora va cobrando comisiones que se descuentan a diario del VL,
en el momento en que el fondo cae la gestora hace lo contrario y va
devolviéndolas y engordando el VL. Dicha retrocesión de comisiones se produce
mientras que el fondo siga cayendo y hasta que su VL alcance la marca de agua a
partir de la cual se cargaron dichas comisiones. Caso de traspasarse la marca
de agua la gestora no puede volver a cobrar comisiones, aunque el fondo rebote,
hasta que su VL vuelva a superarla, así se evita que la gestora no cobre mientras que sus partícipes
no ganen. A final de cada año, si el VL supera la marca de agua éste se toma
como nueva marca de agua, si por el contrario es menor se mantiene la anterior.
En cualquier caso, una determinada marca de agua vincula a la gestora como máximo
por tres años.
… y sus inconvenientes
Sin embargo, el sistema de marcas de agua
no está exento de pegas para el partícipe. P.ej. ¿qué marca ha de fijarse
cuando caducan las antiguas? Y es que si suponemos un fondo con marca de agua
100, que a finales del año siguiente tiene un VL de 90, de 80 al siguiente y de
70 en el tercer año, no parece muy justo elegir 70 como nueva marca de agua ya
que aunque el fondo empezara a subir, estaría cobrando comisiones de éxito a
unos partícipes que siguen perdiendo dinero. O ¿qué sucede cuando entran nuevos
partícipes en un fondo y éste empieza a caer? Pues se daría la paradoja de que
los nuevos partícipes se estarían beneficiando de la retrocesión de unas
comisiones que no se les había descontado previamente y que sólo pertenecen a
los antiguos.
BOLSA ESPAÑOLA, EMIF SPAIN (l. gruesa) E IBEX
35 EN BASE 100
Un fondo de acciones españolas como el EMIF
Spain Index Plus B, pese a obtener rendimientos positivos y superar al IBEX 35
(línea normal), no le creemos merecedor de cobrar una comisión de éxito al no
superar a la Bolsa (línea fina).
Cálculo individual
Una segunda opción es que el cálculo de
las comisiones variables se realice individualmente para cada partícipe para
cada una de sus suscripciones. De esta forma, desparecen las marcas de agua
y sólo se tiene en cuenta el valor de la participación al que invirtió el
partícipe y al que las vendió, de forma que si cuando el inversor reembolsa sus
participaciones lo hace con ganancias, paga por dicha gestión, y si pierde pues
no. Es más, cuando se hace de forma externa, esto es, no hay descuento alguno
del VL diario sino que al final se paga como una comisión externa que se
descuenta del valor reembolsado (al modo de una comisión de reembolso),
creemos que es el único sistema de cálculo que sería aceptable para un
particular. Claro está ninguna gestora en España utiliza este sistema pues
supondría no cobrar comisiones variables por su gestión hasta que el partícipe
decidiera vender o traspasar su fondo lo que podría suponer varios años sin
cobrarle.
Descartamos la posibilidad que recoge la
legislación de calculo individual de forma interna, con descuento a diario de
la comisión en caso de ganancias, pues supone el cálculo y publicación de un VL
individual para cada una de las aportaciones del partícipe, lo que puede hacer
inoperativo el derecho a la información de éstos.
COMISIÓn… ¿DE ÉXITO?
Un segundo problema es si realmente merece
la gestora cobrar por su gestión, incluso si el fondo obtiene rendimientos
positivos. ¿Podría calificarse de éxito la gestión de un fondo de
acciones españolas que obtuviera en 2006 un +34% cuando la Bolsa española subió
un 38%? Nosotros creemos que no. Sin embargo, un gestor con estos resultados
que cobrase su comisión en función de resultados podría haberse llevado hasta
un 6,12%. A nuestro juicio, el cobro de cualquier comisión variable debe estar
condicionado a que el rendimiento obtenido por el fondo sea superior al de un
determinado benchmark de referencia que, además, debe ser fiel reflejo del
mercado en el que invierte recogiendo por tanto las subidas así como los
dividendos y cupones cobrados. No nos serviría p.ej. como referencia que un
fondo de acciones tomase como referencia el Euribor a 1 año o que se propusiera
superar al Ibex 35 pues este índice no recoge los dividendos pagados por las
acciones que lo componen.
LOS FONDOS EN ESPAÑA
La mayoría, sobre patrimonio
Hemos analizado los fondos españoles
registrados en la CMNV en el último semestre de 2007. Pues bien, sólo un 10%
utiliza un sistema de cálculo de comisiones de gestión mixto (cobrando como
media un 1% fijo más un 8% de los resultados) y que sepamos ninguno hace el
calculo individualizado, sino que utilizan el sistema de marcas de agua con
descuento diario de su comisión en el VL. El 90% restante utiliza el criterio
de cálculo de comisiones fijas basado en el patrimonio del fondo (entre ellos
aquellos fondos destacados con 4 o 5 estrellas según nuestro método de
clasificación). De los 2.923 fondos analizados, sólo tres calculan el cobro de
comisiones íntegramente sobre resultados y uno de ellos condiciona el cobro a
superar el nivel de un índice.
Nuestra prueba
Dado que lo que genera un fondo se reparte
entre la gestora (se queda con las comisiones) y el partícipe (se queda con el
resto), hemos querido comprobar qué hubiese pasado con estos fondos destacados
(a finales de noviembre de 2007) si en lugar de cobrar comisiones fijas en
función del patrimonio lo hicieran en función de resultados.
Dentro de los fondos de acciones, para los
que en teoría mejor podría adaptarse un sistema basado en beneficios pues los
resultados de unos y otros es bastante dispar, el resultado es descorazonador.
P.ej. un fondo como el Bestinver Bolsa cuyas comisiones basadas en patrimonio
se han llevado de media en los últimos tres años cerca de un 5% del beneficio
(quedando el 95% restante para el partícipe), si hubiese cobrado comisiones
mixtas el partícipe podría haber pasado a recibir sólo el 89% de lo generado
por el fondo y si fueran sólo basadas en resultados podría recibir sólo el 82%.
1.000 EUROS INVERTIDOS EN EL BESTINVER BOLSA EN
2002 SI…
De no haber cobrado comisión alguna un
partícipe tendría hoy cerca de 3.600 euros. Con la comisión fija cobrada se
quedó en 3.300, pero mucho más de los 3.000 que le hubiese quedado con una
mixta o los 2.800 de una variable pura.
Paradójicamente, en el caso de fondos de
renta fija en los que la gestión es menos determinante (optar por un buen o mal
gestor puede suponer un 1% arriba o abajo en el rendimiento anual) es en los
que una comisión basada en resultados no perjudica al partícipe, aunque tampoco
lo beneficia. La razón es que el nivel de los tipos de interés es tan bajo que
las comisiones fijas basadas en patrimonio (en torno al 1,2%) se están llevando
ya una buena parte de los beneficios. Así, salvo honrosas excepciones como el Fonditel
Dinero cuyas comisiones se llevan sólo un 3,7% del resultado y se vería
perjudicado por un sistema variable, el resto de gestoras cobrando un fijo ya
se llevan una buena parte de los beneficios (alrededor del 9%).
CONCLUSIÓN y consejo
A nuestro juicio, un sistema de cobro de
comisiones basado en resultados puede resultar injusto para el partícipe,
máxime si tal y como hacen casi todos los fondos comercializados en España
optan por un sistema mixto en el que los gestores se cubren las espaldas y
cobran lo hagan mal o bien. Creemos, al igual que las gestoras, que es el
inversor quien debe asumir las pérdidas cuando las haya. Pero también, que es
quien debe gozar de los beneficios en lugar de ceder una buena parte de los
mismos a la gestora. Como las pérdidas las asume el inversor y las ganancias se
reparten con la gestora, en los fondos con comisión variable se aumentan los
incentivos para tomar posiciones de alto riesgo, algo que como organización de
consumidores y desde el punto de vista del inversor debemos rechazar.
Además, hemos comprobado que cuando el
rendimiento de un fondo es bajo, el sistema variable no beneficia al partícipe,
y cuando el rendimiento es alto, lo perjudica claramente.
En definitiva, creemos que los fondos
con comisión de gestión fija, siendo ésta además baja, son los más
recomendables para el inversor. Los fondos con comisión variable sólo
serían pues aceptables en aquellas categorías en las que no exista un fondo con
comisión fija más recomendable, bien porque no lo comercialicen, bien porque en
dicha categoría el rendimiento esperable es bajo y no existe un buen fondo con
comisión fija lo suficientemente interesante como para recomendarlo.
En cualquier caso nuestra evaluación de
estrellas ya tiene en cuenta las comisiones, sean del tipo que sean. Así los
fondos mejor calificados son los que dentro de su categoría han obtenido un
mejor resultado para el partícipe - una vez descontadas todas las
comisiones y gastos – de forma homogénea y sin asumir un mayor riesgo.