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El altísimo precio
del barril de crudo y el frenazo de la economía mundial han puesto al
sector aéreo contra las cuerdas. Los movimientos en el sector son
inminentes e Iberia se perfila como un actor decisivo en el panorama
español. Pero la acción está cara y con un riesgo elevado.
Venda.
En 2007 Iberia casi sextuplicó su beneficio
total hasta los 0,346 euros por acción, gracias en buena medida a las
plusvalías obtenidas por la venta de su filial Wam Acquisitions (sociedad
que controla a Amadeus), sin estas ventas su beneficio “corriente” hubiese
alcanzado los 0,24 euros duplicando el conseguido en el año 2006. Dicho
aumento no se ha debido a un aumento sustancial del negocio sino a una
mejora en los costes, en particular a un menor consumo unitario de
carburante de su renovada flota y a la fortísima apreciación del euro
respecto al dólar. En 2008 sin embargo hay poco margen de mejora, la caída
del dólar ya no cubre los altísimos precios del petróleo (que roza los 112
USD el barril) y la ralentización económica mundial se deja sentir en un
menor tráfico aéreo. Aunque esta difícil situación acelerará los
movimientos corporativos, nos parece poco probable que la cotización de
Iberia – más interesada en crecer dentro de España con la compra de
compañías aéreas de bajo coste - salga beneficiada a corto plazo. A
pesar del jugoso dividendo para 2007 (0,17 euros frente a 0,035 en 2006),
la acción nos sigue pareciendo cara y
arriesgada.
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