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Un voto de confianza a las acciones
La recuperación de las principales potencias
mundiales y sobre todo los esperanzadores resultados de la economía
estadounidense inducen a pensar que lo peor de la crisis pudiera estar ya superado.
Por ello, en nuestras carteras hemos decidido dar más protagonismo a las
acciones en detrimento de la renta fija.
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Más peso en Acciones
A tenor de los últimos datos de crecimiento presentados por las
principales economías mundiales, la crisis podría haber tocado ya fondo.
Especialmente esperanzador es ese crecimiento del 3,5% del PIB estadounidense
en el tercer trimestre (aunque no debemos obviar ni la peculiar forma en la que
EEUU contabiliza su crecimiento ni la persistencia de ciertas amenazas, siendo
el desempleo una de las más graves). Paralelamente, según nuestro modelo de
valoración, la bolsa estadounidense se encuentra correcta. Por su parte, el
billete verde - que en octubre sólo cedió un 0,9% frente al euro– se
encuentra muy infravalorado y parece ir frenando su trayectoria bajista. Por
ello creemos que es oportuno aumentar levemente (5%) el peso de las acciones
estadounidenses en la mayoría de nuestras carteras.
Por su parte, la libra esterlina parece rebotar y se
ha revalorizado en el último mes un 2,1% respecto al euro. Calculamos que para
llegar a un valor “justo” respecto al euro debería revalorizarse cerca de un
28%. Tal potencial junto con el hecho de que la bolsa británica sea una de las
pocas en encontrarse actualmente barata, nos lleva a apostar por las acciones
británicas para los perfiles más defensivos de nuestras carteras a corto y
largo plazo.
No queremos olvidarnos de la bolsa española, todavía correcta y a
la que le puede quedar bastante por decir si, como inversor, tiene un horizonte
temporal con vistas al largo plazo. Por ello, aumentamos su peso en algunas
carteras a 10 años vista.
excesiva Renta fija
El voto de confianza que damos a las acciones va
en detrimento de la renta fija, cuyo peso en nuestras carteras se correspondía
con una situación de gran incertidumbre. Creemos que cuando llegue la
recuperación económica, los tipos de interés tenderán a subir con la
consiguiente pérdida de valor de las obligaciones en circulación y, por ende,
de los fondos que en ellas invierten. Por precaución y dados sus escuetos
rendimientos, reducimos algo el peso de la renta fija en euros a través de
fondos (mantenemos el plan de jubilación de la Mutua pues, al tratarse de
un seguro, no se verían tan perjudicado por esas subidas de tipos).
Por otro lado, aprovechamos para excluir por completo de nuestras carteras a las obligaciones
suizas. Pensamos que el franco suizo, tras servir
como refugio en esta crisis, podría haber dado ya lo mejor de sí mismo. Además,
los tipos de interés en el país helvético tampoco presentan unas perspectivas
demasiado jugosas.
Cómo hacer los cambios
Antes de realizar los cambios aquí
propuestos, valore el peso real de los distintos componentes de su cartera en
el momento actual. Recuerde que la mejor manera de hacerlo será ordenar un
traspaso del fondo de origen al de destino, si tiene beneficios, o bien,
ordenar un reembolso en el fondo de origen e invertir lo obtenido en el de
destino, si acumula pérdidas.